lunes, 18 de agosto de 2008

Un portátil por niño

Se ha oído hablar mucho sobre los programas para aumentar la penetración de computadores baratos e Internet en sectores de bajos ingresos, estratos 1 y 2. Surgieron iniciativas como el computador de bajo costo de Intel y el OLPC -One Laptop per Child-, esta última con el liderazgo de Nicholas Negroponte, creador del Media Lab de MTI.

Lo leído se queda sobre el papel y, aunque informa y describe y es muy interesante, no reemplaza la experiencia de ver personalmente los resultados de estos proyectos. El presenciar a los estudiantes de colegios de estratos bajos -totalmente inmersos en ese mundo fantástico que es el ciberespacio utilizando estos tipos de computadores con pericia y alegría- es algo que no solo mueve el corazón sino que obliga a decir que el Estado debe apoyar sin dilaciones y con mucha energía este tipo de iniciativas.

En el colegio de Altos de Cazucá, en Soacha, con el patrocinio de la fundación Pies Descalzos y el apoyo del BID, los estudiantes de un curso de primaria ya cuentan con computador propio, que es una diferencia importante frente a otros programas como Computadores para Educar, que dota a los colegios con equipos usados que las empresas donan y que se someten a un proceso de reparación para que vuelvan a servir.

En ese colegio, los niños beneficiarios de esta iniciativa tienen como su cuaderno de estudio un OLPC que se conecta a Internet vía Wi-Fi y sirve para llevar notas, registrar las actividades que hacen en el colegio y en su casa, porque hasta allá se lo pueden llevar, y para entretenerse con juegos educativos.

En estos proyectos, el contenido que va en los OLPC es muy importante y debe ser elaborado siguiendo una metodología probada y dinámica debido a que el equipo viene siendo una herramienta principalísima para el estudio. Debe ser probada, porque todo el proceso educativo del curso en mención, que forma parte de un piloto antes de extender este programa en forma masiva, se basa en este aparato novedoso, y debe ser dinámica, porque todo lo que tenga tecnología como su núcleo está permanentemente sujeto a cambios y apariciones de nuevas formas de hacer las cosas. No es el propósito de esta columna describir el equipo OLPC, lo que se hará en la edición de septiembre de la revista Enter, sino más bien destacar la importancia del nuevo paradigma de un portátil para cada niño. Esto es algo de tanta trascendencia que me atrevo a pensar que el programa de Computadores para Educar en cómo adoptar algo parecido.

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