domingo, 27 de diciembre de 2009

Las ciberguerras


Ya no hacen falta grandes ejércitos para atacar o sembrar el caos en territorio enemigo: a veces sólo basta una PC. Conscientes de ello, la mayoría de los países del Primer Mundo desarrollan proyectos de defensa contra el ciberterrorismo, que suelen incluir el ciberataque. Israel, Rusia, Estados Unidos, Francia y China encabezan la lista.

Empleados del Centro de Seguridad en Internet de Corea del Sur trabajan para proteger a los sitios gubernamentales del ataque de los hackers.
Un autodenominado ciberjército iraní asaltó el viernes la red social Twitter. Durante unas horas los millones de personas que entraban en esa red social eran desviados hacia una página con un mensaje reivindicativo en el que avisaban que Estados Unidos controla y maneja Internet. "Pero no es así, nosotros controlamos y manejamos Internet con nuestro poder", explicaban.

Twitter, un sistema de comunicación fundamental en la rebelión postelectoral iraní, reconoció la redirección de su página principal. El asalto parece que no tuvo mayores consecuencias, no afectó a los datos de los registros. Los piratas no entraron en las entrañas de los sistemas de Twitter, al menos oficialmente. Tampoco es cuestión de dar información al enemigo.

El asalto a Twitter es sólo el caso más reciente de ciberpropaganda, ciberterrorismo o ciberguerra, que cada vez se suceden con una preocupante mayor frecuencia. A veces en el anonimato, a veces claramente, como el ataque que en 2007 sufrió Estonia desde Rusia, o el más reciente de robo de secretos de Estados Unidos por hackers coreanos. Lo que se anunciaba en las películas de ciencia ficción es finalmente neorrealismo; lo que temían los fabricantes de antivirus, siempre agoreros, está a la orden del día. En la computadora personal pueden entrar virus y cookies espías, pero parece que a los organismos oficiales, a las instituciones básicas de los gobiernos, también; o pueden, simplemente, anular las comunicaciones de aeropuertos y trenes durante horas. O sea, el caos, la devastación de guante blanco. La pólvora y la dinamita han empezado a perder importancia en la era de Internet. ¿Pero quién nos defiende? ¿De qué valen la infantería y la caballería, los marines o los gurkas? ¿Quiénes son, dónde están, cómo se preparan los Napoleón o los Rommel de hoy? Quizás con un computador personal.

Leer más en: El Nuevo Siglo

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